Recetas con arroz

Hay algo muy práctico en el arroz: cuando sobra, no tiene por qué terminar olvidado en el refrigerador. Con unos cuantos ingredientes, puede convertirse en bolitas doradas, arroz frito, arroz rojo, arroz blanco suelto o una comida completa hecha en una sola sartén 🍚.
Lo bonito es que no necesitas complicarte. A veces basta con mirar lo que ya tienes en casa: un poco de cebolla, ajo, queso, jamón, verduras, huevo o alguna salsa sencilla. De ahí pueden salir recetas con arroz fáciles, rendidoras y sabrosas.
🥬 Ingredientes
👩🍳 Preparación paso a paso
Estas bolitas son una de las formas más ricas de aprovechar arroz que sobró del día anterior. La idea es simple: tomar ese arroz que ya está cocido y convertirlo en una masa sabrosa, compacta y fácil de dorar.
Si no tienes arroz sobrante, también puedes prepararlo al momento. Lo importante es que quede suelto, sin exceso de humedad, porque eso ayuda mucho a que las bolitas mantengan forma y no se deshagan al cocinarlas.
Cocer el arroz si no tienes sobrante
Para un arroz básico, sofríe un poco de ajo en aceite y agrega una taza de arroz. Muévelo durante un minuto, hasta que se vea más transparente y empiece a soltar ese aroma casero tan rico 🧄.

Después añade dos tazas de agua caliente y sal al gusto. El agua caliente ayuda a que el grano se cocine de manera más pareja y quede más suelto desde el inicio, sin apelmazarse.
Cuando el arroz empiece a formar pequeños huequitos en la superficie, tápalo, baja el fuego al mínimo y deja que se seque. Al apagarlo, déjalo reposar unos 10 minutos sin abrir la tapa.

Mezclar la masa
Coloca el arroz cocido en un recipiente amplio. Agrega tomate picado, cebolla, jamón, mozzarella, cebollín, cilantro, huevos y maicena. Mezcla con calma hasta que todo quede bien integrado y con textura de masa húmeda pero manejable.

La maicena funciona como unión. Si no tienes, puedes usar harina de trigo, harina de avena o harina de arroz. Lo importante es que ayude a que la mezcla tome cuerpo sin quedar seca.
En este punto puedes corregir la sal, agregar pimienta negra y terminar con queso parmesano rallado. Ese toque le da más sabor y un aroma delicioso, sobre todo cuando las bolitas empiezan a dorarse 🧀.
Reposar y formar las bolitas
Lleva la mezcla al refrigerador durante 15 a 30 minutos. No es un paso complicado, pero sí ayuda bastante porque la masa se pone más firme y resulta más fácil darle forma.
Después puedes formar las bolitas con dos cucharas soperas o con las manos ligeramente engrasadas. Procura que tengan un tamaño parecido para que se cocinen parejo y queden doradas al mismo tiempo.

Dorar en sartén
Calienta aceite en una sartén y coloca las bolitas con cuidado. Déjalas dorar por ambos lados, sin moverlas de más al principio, para que no pierdan forma antes de hacer costrita.

Cuando estén doraditas y crujientes, pásalas a un plato con papel absorbente. Quedan muy bien como comida, cena, botana o acompañamiento, especialmente si las sirves con una salsa cremosa 🥄.
Preparar la salsa
Licúa o procesa la mayonesa con ajo, perejil, aceite de oliva, sal y pimienta. Debe quedar una salsa homogénea, cremosa y con sabor intenso. Si la quieres más ligera, agrega apenas un poquito de agua.
Esta salsa combina muy bien porque equilibra lo dorado de las bolitas con un toque fresco y cremoso. Si no te gusta el perejil, puedes usar cilantro y quedará igual de sabrosa 🌿.

🍚 Arroz blanco mexicano
El arroz blanco parece sencillo, pero ahí es donde muchos se confían. Para que quede bonito, esponjado y sin apelmazarse, hay que cuidar tres detalles: lavar, escurrir y freír bien el grano.
El lavado ayuda a retirar exceso de almidón, que es una de las razones por las que el arroz puede hacerse masa. Después conviene dejarlo escurrir para que entre al aceite lo más seco posible.
Una vez en la olla, se fríe a fuego alto con suficiente aceite. No se trata de dorarlo demasiado, sino de sellar el grano hasta que suene como pajita y se vea más firme y separado.
Para darle sabor, se puede moler cebolla y ajo con un poco de agua. Cuando el arroz ya está frito, se agrega esa mezcla y se deja absorber antes de añadir el caldo caliente.
Usar caldo de pollo en lugar de agua cambia mucho el resultado. El arroz queda más sabroso, más casero y con ese fondo de sabor que acompaña muy bien carnes, guisos y verduras 🥘.
La proporción clásica es una taza de arroz por dos tazas de caldo caliente. Después se tapa, se deja a fuego bajo y, cuando esté seco, se apaga para que repose tapado unos 15 a 20 minutos.
El último truco es dejarlo destapado cuando ya reposó. Ese enfriado ayuda a que cada granito se separe mejor y el arroz quede entero, suelto y nada batido.

🍅 Arroz rojo fácil
El arroz rojo es de esas recetas que parecen de todos los días, pero cuando sale bien se nota muchísimo. La diferencia está en el jitomate maduro, el caldo caliente y la forma de freír el arroz.
Primero se remoja o lava el arroz hasta que el agua salga más clara. Luego se escurre muy bien. Este paso evita que quede pesado y ayuda a que el grano se esponje bonito.
Para el recaudo, muele jitomates maduros con cebolla y ajo. Entre más sabroso esté el jitomate, mejor quedará el color y el sabor final. No conviene usar jitomate pálido o sin madurar.
Fríe el arroz con aceite caliente y, cuando empiece a tomar un tono ligeramente dorado, agrega un poco de cebolla picada y ajo. Si los pones demasiado pronto, pueden quemarse antes de tiempo.
Cuando el arroz suene como pajita, incorpora el jitomate molido. Baja un poco la lumbre y deja que se absorba. Después añade caldo caliente con sal o caldo de pollo en polvo.
Aquí puedes agregar zanahoria en cubitos, chícharos y un chile ligeramente perforado. El chile no tiene que picar demasiado; su función es soltar aroma y dar ese saborcito mexicano tan especial 🌶️.
Después de moverlo suavemente, vuelve a tapar unos minutos, apaga y deja reposar. Ese reposo final es lo que termina de darle cuerpo al arroz, sin necesidad de seguirlo cocinando con fuego fuerte.

🥢 Arroz frito casero
El arroz frito funciona mejor cuando el arroz está frío o un poco seco. Por eso muchas personas lo preparan con arroz del día anterior. Pero si lo haces el mismo día, también se puede lograr.
La clave está en extender el arroz cocido sobre una charola para que se enfríe rápido y pierda humedad. Incluso puedes ponerlo cerca de un ventilador. Así los granos quedan más separados y firmes.
Para hacerlo, necesitas cebolla, zanahoria, chícharos, ajo, cebollín, huevo, aceite vegetal, aceite de ajonjolí y salsa de soya. El aceite de ajonjolí da un sabor muy característico, así que úsalo con medida.
Primero bate los huevos con sal y pimienta. Cocínalos en una sartén caliente, moviéndolos para que queden en pedacitos pequeños. Luego retíralos y reserva.
En la misma sartén, saltea cebolla y zanahoria. Cuando se suavicen un poco, agrega el ajo picado. Después haz espacio, añade aceite vegetal, un toque de aceite de ajonjolí y entra con el arroz.
El arroz se fríe moviéndolo constantemente. Luego se incorpora el huevo, la salsa de soya, los chícharos y al final el cebollín. Debe quedar sabroso, suelto y con los granitos bien separados 🥢.
Esta receta es perfecta cuando quieres algo rápido, pero con sensación de comida completa. Además, se puede adaptar con pollo, camarón, jamón, salchicha o lo que tengas disponible en casa.

🥔 Arroz con papa
Otra forma muy rendidora de usar arroz viejo es mezclarlo con papa cocida. La papa aporta suavidad, la fécula ayuda a unir y el arroz se transforma en bocaditos dorados muy económicos.
Para hacerlos, puedes triturar una taza de arroz cocido en licuadora o procesador. Aparte, machaca dos papas hervidas con un tenedor hasta tener una base suave, sin trozos demasiado grandes.
Después mezcla el arroz con la papa y condimenta con sal, pimienta negra, pimentón, orégano y hierbas verdes al gusto. Puedes usar cilantro, perejil o cebollín, según lo que tengas.
Agrega fécula de maíz hasta conseguir una masa homogénea. Luego engrasa ligeramente tus manos, forma los bocaditos y fríelos en aceite caliente hasta que estén dorados.
También puedes hacerlos al horno o en freidora de aire si quieres una versión menos grasosa. La textura cambia un poco, pero siguen quedando ricos si los barnizas con un poco de aceite.

🥩 Arroz en una sola sartén
Cuando quieres una comida completa sin ensuciar tantas ollas, el arroz con carne molida es una gran opción. Se prepara con ingredientes sencillos y todo se cocina en una misma sartén.
Primero sofríe ajo y cebolla. Cuando suelten aroma, agrega carne molida y deja que se cocine bien. Este paso es importante porque ahí se construye el sabor base de todo el plato.
Después añade arroz crudo, mezcla bien y agrega caldo de carne. También puedes poner zanahoria en cubitos para dar color, textura y un toque ligeramente dulce 🥕.
Se tapa y se deja cocinar hasta que el arroz absorba el líquido. Al final se termina con cebollín picado. El resultado es un arroz suelto, sabroso y con sensación de plato principal.

🧀 Variantes deliciosas
La ventaja de las recetas con arroz es que casi todas aceptan cambios. No tienes que seguir una sola combinación; puedes adaptar según tu refrigerador, tu antojo y lo que necesites aprovechar.
Las bolitas de arroz, por ejemplo, pueden hacerse con jamón, chorizo, salchicha, tocineta o pollo deshebrado. Si usas chorizo, conviene picarlo o procesarlo para que se integre mejor con la masa.
También puedes cambiar la mozzarella por queso manchego, Oaxaca, gouda o incluso un poco de queso crema. El queso crema ayuda a dar más suavidad y mejor unión, sobre todo en bolitas con chorizo.
Si quieres una versión más fresca, agrega más hierbas: cilantro, perejil, cebollín o cebolla de rama. Ese verde hace que el plato se vea más bonito y que el sabor no se sienta pesado.
Para el aderezo, puedes cambiar la mayonesa por yogur griego sin azúcar. Con limón, ají dulce, cilantro, aceite de oliva, sal y pimienta, queda una salsa más ligera y muy rica.
El arroz frito también acepta muchas versiones. Puedes hacerlo solo con verduras, con huevo, con pollo, con camarón o con sobras de carne. Lo importante es que el arroz no esté húmedo.
En el arroz rojo o blanco, las verduras deben ir en cubitos pequeños para que se cocinen al mismo tiempo que el arroz. Zanahoria, chícharos y elote suelen ser las más fáciles de integrar 🌽.
🔥 Errores comunes
El primer error es querer usar arroz demasiado aguado para hacer bolitas o arroz frito. Si el arroz tiene mucha humedad, cuesta formar la masa y también se pega más en la sartén.
Otro error es mover el arroz constantemente mientras se está cociendo. Aunque parezca que lo estás cuidando, puedes romper los granos y hacer que suelten más almidón.
También pasa mucho que se agrega agua fría o caldo frío al arroz caliente. Ese cambio de temperatura puede afectar la cocción y hacer que el resultado no quede tan parejo.
En las bolitas, un error común es ponerlas en aceite tibio. Si el aceite no está listo, absorben demasiada grasa antes de dorarse. Lo ideal es que entren y empiecen a cocinarse enseguida.
Y si vas a preparar arroz frito, no satures la sartén. Cuando hay demasiada cantidad, el arroz se cocina al vapor en vez de freírse, y pierde esa textura suelta que lo hace tan rico.
❄️ Cómo conservar y recalentar
El arroz cocido puede guardarse en un recipiente cerrado dentro del refrigerador. Lo mejor es enfriarlo pronto, sin dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente, y consumirlo en los siguientes días.
Para las bolitas ya fritas, espera a que se enfríen y guárdalas en un recipiente con tapa. Si quieres que no pierdan tanta textura, coloca papel absorbente en la base.
Al recalentarlas, evita dejarlas mucho tiempo en microondas porque pueden ponerse suaves. Quedan mejor en sartén, horno o freidora de aire, hasta recuperar un poco de dorado.

El arroz rojo y el arroz blanco se pueden recalentar en microondas con unas gotitas de agua. Tápalo ligeramente para que el vapor lo suavice sin dejarlo reseco.
El arroz frito suele recalentarse mejor en sartén. Agrega apenas unas gotas de aceite, mueve a fuego medio y deja que vuelva a soltarse. Así recupera mejor la textura que en microondas.
Cuando el arroz se conserva bien, se vuelve un aliado para resolver comidas rápidas. Un día puede ser guarnición, al siguiente bolitas doradas y después una sartén completa con verduras o carne.
Al final, eso es lo mejor de estas recetas con arroz: te permiten cocinar rico, aprovechar lo que ya tienes y evitar desperdicios sin sentir que estás comiendo lo mismo todos los días. Con un poco de sazón, un arroz sencillo puede convertirse en algo realmente especial.

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