Crema de Habas
Hay cremas que se sienten como comida de casa desde la primera cucharada, y esta crema de habas tiene justo eso: sabor profundo, textura espesita y una preparación sencilla que no necesita complicarse.
Lo bonito de esta receta es que puedes hacerla más ligera, más cremosa, más casera o más rendidora según lo que tengas a la mano. Y cuando entiendes el punto de las habas, el sofrito y la consistencia, queda una crema deliciosa, nutritiva y muy apapachadora 🥣.
🫘 Ingredientes
🥘 Preparación paso a paso
La crema de habas se disfruta mucho más cuando no queda ni aguada ni pesada. El secreto está en cocer bien las habas, licuar solo lo necesario y dejar que el sofrito le dé ese saborcito casero que cambia todo.
Si usas habas secas, conviene dejarlas remojando desde una noche antes. Aumentan de tamaño, se suavizan mejor y después la cocción se vuelve más amable. Si ya tienes habas cocidas, esta receta se vuelve mucho más rápida.
Limpia y remoja las habas
Revisa las habas como revisarías frijoles: quita piedritas, impurezas o granitos dañados. Luego enjuágalas muy bien y déjalas remojar en abundante agua durante 8 horas o toda la noche.
Después del remojo, tira esa agua y enjuaga otra vez. Este paso parece pequeño, pero ayuda a que la crema tenga mejor sabor y textura, sin sentirse tan pesada.
Cuece hasta que estén suaves
Pasa las habas a una olla, cúbrelas con agua limpia y agrega un trozo de cebolla, un diente de ajo y un poco de sal. Cocina a fuego medio hasta que estén muy suaves.
El tiempo puede variar, pero normalmente tardan entre 35 minutos y 1 hora y media, según el remojo y el tipo de haba. La señal más clara es que se revienten con facilidad al presionarlas.
Prepara el sofrito
Mientras las habas terminan de cocerse, calienta aceite o mantequilla en una cazuela. Agrega cebolla picada y deja que se vuelva translúcida, sin quemarla. Después añade ajo y deja que suelte aroma.
Incorpora el jitomate picado o licuado, y si quieres un toque más sabroso, añade pimiento verde o chile. Cocina hasta que el jitomate cambie de color y se reduzca un poco 🍅.
Licúa la base
Licúa tres cuartas partes de las habas cocidas con el caldo y la leche vegetal, crema o media crema. Hazlo poco a poco para controlar la consistencia y evitar que quede demasiado líquida.
Si quieres una crema totalmente tersa, puedes licuar también el sofrito. Si prefieres una crema más casera, deja el sofrito con textura y mezcla después con las habas molidas.
Regresa todo al fuego
Vierte la mezcla licuada sobre el sofrito y cocina a fuego bajo. Mueve constantemente con una cuchara o espátula para que no se pegue al fondo de la olla.
Agrega las habas enteras que reservaste, ajusta con caldo o agua si hace falta y deja hervir suavemente durante 5 minutos. En este punto, la crema empieza a tomar cuerpo.
Ajusta la sazón
Prueba antes de servir. Puedes añadir pimienta negra, un poco más de sal o una cucharadita de caldo vegetal o de pollo en polvo. Hazlo de menos a más, porque las habas absorben bastante sabor.
Si notas que al hervir se espesa demasiado, agrega un chorrito de agua caliente o caldo. Es mejor corregir al final que dejarla líquida desde el principio.
Sirve caliente
Sirve la crema recién hecha, con cilantro, perejil o albahaca fresca encima. También puedes ponerle tocino dorado, tortillas fritas o totopos si quieres una versión más antojable y crujiente ✨.
Cuando se sirve caliente, la textura se siente más suave. Al enfriarse, la crema espesa bastante, así que no te asustes si al reposar parece más densa.
🌿 El punto de las habas
Las habas son el alma de esta crema. Por eso no conviene tratarlas con prisa. Si quedan duras, la crema se siente arenosa; si quedan bien cocidas, se vuelven una base espesa, suave y muy nutritiva.
Una buena señal es que las habas se abran y puedas aplastarlas fácilmente con una cuchara. No tienen que verse perfectas, porque muchas veces cocidas no son tan vistosas, pero sí quedan riquísimas.
Si tienes poco tiempo, puedes remojarlas con agua caliente durante un par de horas, aunque el remojo largo suele dar mejor resultado. Para una crema más fina, retira parte de las cáscaras sueltas antes de licuar.
También puedes usar habas ya cocidas. En ese caso, solo revisa que no estén demasiado saladas, porque al mezclarlas con caldo, consomé o tocino, el sabor puede concentrarse más de lo esperado.
🍅 El sofrito que da sabor
Una crema de habas puede hacerse solo con habas y caldo, pero el sofrito de cebolla, ajo y jitomate le da otra vida. Ahí aparece ese saborcito de cocina casera que hace que la crema no se sienta plana.
La cebolla debe cocinarse a fuego bajo o medio hasta verse translúcida. No se trata de dorarla fuerte, sino de dejar que suelte dulzor. Después entra el ajo, y aquí conviene cuidarlo porque el ajo quemado amarga.
El jitomate aporta color, acidez suave y una base más sabrosa. Puedes picarlo y aplastarlo en la cazuela, o licuarlo con un poco de agua, cebolla, ajo, cilantro y pimiento verde.
Si quieres una versión más intensa, puedes dorar primero el tocino y usar una cucharadita de esa grasita para sofreír la cebolla. No hace falta mucho; con poquito ya deja perfume y profundidad.
Para una versión más ligera, usa aceite vegetal y caldo de verduras. La crema sigue quedando rica, sobre todo si rematas con pimienta negra, cilantro fresco o unas hojas de albahaca al servir 🌿.
🥣 Variantes de la crema de habas
Esta receta se adapta muy bien a lo que tengas en casa. Puedes hacerla vegetal, con caldo de pollo, con media crema, con zanahoria, con tocino o incluso con tortilla frita encima para darle textura.
Lo importante es respetar la base: habas bien cocidas, líquido suficiente y un sofrito sabroso. A partir de ahí, puedes mover pequeños detalles para que quede más ligera, más cremosa o más de antojo.
Versión ligera con leche vegetal
Si buscas una crema más saludable, usa leche vegetal sin azúcar y caldo de verduras. El sabor de las habas se mantiene presente y la textura queda cremosa sin necesidad de añadir mucha grasa.
Esta versión queda muy bien para cenar, porque es llenadora pero no se siente pesada. Además, las habas aportan proteína vegetal, fibra y minerales, así que funciona como plato sencillo y nutritivo.
Versión casera con tocino
Para una crema más intensa, dora tocino hasta que quede crujiente y úsalo al final como decoración. También puedes sofreír la cebolla con una parte mínima de la grasa que soltó.
El tocino combina muy bien con el sabor de las habas, el jitomate y el ajo. Eso sí, úsalo como toque final, no como protagonista, para que la crema no pierda su equilibrio.
Otra opción deliciosa es servirla con tiritas de tortilla dorada. Ese contraste entre crema espesa y crujiente hace que cada cucharada se sienta más completa 🌮.
🧂 Cómo ajustar la textura
La crema de habas tiene una particularidad: espesa mucho al reposar. Eso puede ser maravilloso si quieres una crema con cuerpo, pero también puede jugarte en contra si no controlas el líquido.
Por eso conviene licuar con poco líquido al principio y corregir después. Si agregas demasiado caldo desde el inicio, puedes terminar con una sopa aguada y sin esa sensación cremosa que se busca.
Cuándo agregar más líquido
Agrega más líquido cuando la cuchara deje un surco demasiado marcado o cuando al mover la crema se sienta pesada. Lo ideal es añadir agua caliente, caldo o leche poco a poco.
No uses líquido frío si la crema está hirviendo, porque puede cortar el ritmo de cocción y cambiar la textura. Un chorrito caliente integra mejor y mantiene la crema suave y pareja.
También puedes jugar con la textura dejando una parte de las habas enteras. Esto hace que la crema tenga mordida y se sienta más casera, como esas sopas espesas que llenan bonito.
Si la prefieres totalmente tersa, licúa todo por más tiempo y pasa la mezcla por un colador. No es obligatorio, pero da un acabado más fino para una comida especial.
🍽️ Con qué servirla
La crema de habas puede servirse como entrada, cena ligera o parte de una comida más completa. Su sabor combina muy bien con ingredientes frescos, crujientes y ligeramente ácidos.
Una forma sencilla es ponerle cilantro, perejil o albahaca al final. Ese toque verde despierta el plato y hace que la crema se vea más bonita sin complicarte demasiado.
Ideas para una comida completa
Si la sirves en temporada de cuaresma, queda muy bien con filetes de pescado y una ensalada fresca. También funciona con pan tostado, tortillas doradas o verduras asadas.
Para una cena rápida, sírvela con aguacate en cubitos y unas gotas de limón. El limón no debe dominar, solo levantar el sabor. Con poquito basta 🍋.
Si la preparas para niños, puedes dejarla más suave y sin chile. Si la vas a ofrecer a un bebé o niño pequeño, separa su porción antes de agregar sal fuerte, consomé o tocino.
Esta crema de habas tiene ese encanto de las recetas sencillas que salen rendidoras, económicas y con sabor de casa. Puedes hacerla ligera, cremosa, con tocino, con tortilla o solo con hierbas frescas, y aun así conserva lo más importante: una cucharada calientita, nutritiva y deliciosa.

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