Pastel de tamal

Hay recetas que nacen casi por accidente y terminan volviéndose de esas consentidas de la casa. El pastel de tamal entra justo en esa categoría 😋. Es práctico, rendidor, muy antojable y además te ayuda a aprovechar tamales que sobraron sin sentir que estás comiendo lo mismo otra vez.

Lo mejor es que se arma sin complicarte la vida. Con unas capas bien acomodadas, una salsa o mezcla cremosa y bastante queso para gratinar, sale un platillo calientito, reconfortante y perfecto para una comida familiar, una merienda o una cena que se sienta especial sin exigir demasiado.

Índice

🥬 Ingredientes

Tiempo total
40 minutos aprox.
Preparación
Fácil
Para el pastel:
🫔 8 a 10 tamales de pollo, carne, verdes, rojos o combinados
🧅 1/2 cebolla fileteada
🌶️ 2 a 3 chiles poblanos asados, pelados y cortados en rajas
🌽 1 taza de granos de elote
🍗 1 taza de pollo deshebrado opcional
🥛 1 taza de crema ácida o crema espesa
🧀 2 tazas de queso manchego, Chihuahua o similar que funda bien
🫒 1 cucharada de aceite de oliva o un poco de mantequilla
Para sazonar:
🧂 Sal al gusto
🥄 Consomé en polvo al gusto, opcional
🥣 Salsa verde o roja al gusto, opcional para hacerlo más jugoso

🍽️ Preparación paso a paso

La idea es muy parecida a una lasaña casera, pero en vez de pasta usas tamales. Esa comparación ayuda mucho a entender la lógica del armado: una base, un relleno sabroso, algo cremosito, queso y otra vez capas hasta terminar.

Prepara la mezcla de rajas

Calienta un sartén y añade un poco de aceite de oliva o mantequilla. Sofríe la cebolla hasta que se vea transparente y ligeramente doradita. Luego agrega las rajas poblanas y cocínalas unos minutos para que saquen mejor su sabor 🌶️.

Incorpora los granos de elote, sazona con sal y, si te gusta, con un poco de consomé. Al final añade la crema y mezcla hasta lograr una preparación suave, húmeda y bien integrada. No tiene que quedar líquida, sino cremosa y manejable.

Engrasa y acomoda la primera capa

Unta con un poco de aceite tu refractario. Ese detalle evita que el pastel se pegue y además ayuda a que al servir salgan los cuadros más enteros. Después coloca una primera cama de tamales, enteros o partidos por la mitad, según el tamaño.

Lo importante aquí es que la base quede bien cubierta. Si tus tamales son grandes, quizá con partirlos baste. Si son medianos o pequeños, acomódalos como rompecabezas para que no queden huecos, porque esos espacios luego hacen que el pastel se desarme.

Haz las capas con relleno, crema y queso

Sobre esa primera capa reparte parte de la mezcla de rajas con elote. Si quieres hacerlo más completo, añade también pollo deshebrado 🍗. Luego pon crema y una capa generosa de queso rallado. Aquí no conviene ser tacaño: la jugosidad depende mucho de esto.

Después coloca otra capa de tamales, vuelve a agregar relleno, crema y queso. Presiona un poco con una pala o cuchara grande para compactar sin aplastar demasiado. Ese pequeño gesto ayuda a que al cortar se vea bonito y no se venga abajo.

Hornea hasta que gratine

Lleva el refractario al horno precalentado a 170 o 175 °C. Si los tamales estaban fríos, puede tardar entre 25 y 30 minutos. Si ya estaban tibios, bastarán unos 15 o 20 minutos. La meta es simple: que todo se caliente bien y el queso se derrita.

Si te gusta el toque doradito 🧀, deja unos minutos finales con calor arriba. También puedes cubrir al principio con aluminio para concentrar el calor y destaparlo al final. Cuando veas el queso gratinado y burbujeante, ya puedes sacarlo y dejarlo reposar unos minutos antes de servir.

✨ Señal de que ya está listo
El punto ideal llega cuando el queso está bien fundido, la crema burbujea en las orillas y al meter un cuchillo al centro sale caliente. No necesitas resecarlo; basta con que quede bien caliente y gratinado.

🫔 Cómo elegir los tamales

No todos los tamales se comportan igual en esta receta. Los de pollo en salsa verde y los de carne en chile colorado funcionan muy bien porque ya traen sabor, humedad y relleno. De hecho, una de las mejores versiones es la combinada, porque da más contraste en cada bocado.

También puedes usar tamales que te hayan sobrado del día anterior. Esa es parte del encanto 😌. Le das un giro total a algo que ya tenías listo, y termina sabiendo diferente. Incluso si estaban refrigerados, el horno los revive muy bien con la crema, el queso y la salsa.

Los tamales de elote también funcionan, sobre todo si quieres un pastel más suave y ligeramente dulzón. En ese caso, la mezcla de rajas con crema queda deliciosa porque crea ese contraste entre lo picosito, lo cremoso y lo tierno del tamal.

Lo que sí conviene evitar son tamales demasiado secos o con muy poco relleno, porque el resultado puede quedar pesado. Si solo tienes de esos, compénsalo con más salsa, más crema o una capa extra de relleno para que no se sienta compacto de más.

🌽 Qué lleva dentro y por qué funciona tan bien

Este platillo gusta tanto porque junta varias texturas en una sola fuente. Tienes la masa del tamal, que es suave y llenadora; las rajas, que aportan sabor y un toque de picor; el elote, que da jugosidad y dulzor; y el queso, que amarra todo de forma deliciosa 🤤.

La crema no está ahí solo por antojo. Sirve para darle humedad al pastel, para que no se reseque en el horno y para que cada capa se sienta más amable al paladar. Es de esas cosas que parecen simples, pero cambian mucho el resultado final.

Si además le añades pollo deshebrado, el pastel se vuelve todavía más completo. Pasa de ser una forma de aprovechar sobras a una comida bastante rendidora y con cara de platillo especial. Eso explica por qué queda tan bien en reuniones, meriendas grandes o comidas familiares.

🥄 Truco de cocina casera
Si notas que la salsa o la crema están muy espesas, añade un poquito de caldo. Ese ajuste deja un pastel más jugoso y más sabroso, sobre todo cuando los tamales pasaron un rato en el refrigerador.

🌶️ Variantes ricas

Una de las grandes ventajas del pastel de tamal es que admite muchas versiones. Puedes hacerlo totalmente verde, totalmente rojo o combinado. Esa última opción suele encantar porque en una misma porción aparecen sabores distintos y la comida se siente menos monótona.

Otra variación muy rica es usar solo la base de tamales y encima poner pollo con salsa verde, crema y queso, como si fuera una especie de enchilada horneada pero mucho más sustanciosa. Queda especialmente bien si te gustan las preparaciones muy jugosas.

Si prefieres algo más cremoso, aumenta un poco la cantidad de crema y usa un queso que funda muy bien. Si lo quieres con más carácter, deja las rajas un poco más picositas o combina con una salsa casera. Ahí es donde el pastel cambia por completo 🔥.

Para una versión más económica, aprovecha lo que ya hay en casa: tamales sobrantes, un poco de salsa que quedó, crema, queso y algo de pollo deshebrado. Justo esa lógica de cocina práctica es lo que hace a esta receta tan querida: sabe a comida bien pensada, no a improvisación.

🍴 Cómo servirlo para que luzca más

Lo ideal es dejarlo reposar unos minutos antes de cortarlo. Así se asienta y salen mejor los cuadros. Si lo sirves de inmediato, puede desmoronarse más. No pasa nada, seguirá sabiendo rico, pero si quieres buena presentación, ese reposo ayuda muchísimo.

Se puede servir en porciones cuadradas, como pastel salado, y va perfecto con frijolitos de la olla, frijoles refritos, una ensalada sencilla o hasta con un poco más de crema por encima. Sí, más crema 😄. Hay platos que la agradecen y este es uno de ellos.

Si tienes visitas, este platillo también luce mucho porque llega a la mesa doradito, humeante y con ese olor a queso gratinado que de inmediato abre el apetito. Además, al ir en refractario, se siente cómodo, casero y generoso, que es justo parte de su encanto.

Incluso hay quien lo disfruta dentro de bolillo o pan, como una torta bastante poderosa. No es para todos los días, claro, pero cuando te quieres consentir con algo abundante y sabroso, esa idea no decepciona 🥪.

🧊 Cómo conservarlo y recalentarlo

Si te sobra, guárdalo en refrigeración una vez que se enfríe. Bien tapado dura de 2 a 3 días sin problema. Lo importante es que no lo dejes muchas horas a temperatura ambiente, porque lleva crema, queso y en algunos casos pollo.

Para recalentar, el horno sigue siendo la mejor opción porque recupera mejor la textura. Solo cúbrelo con aluminio al principio para que no se reseque y destápalo al final si quieres que vuelva a verse apetitoso. También puedes usar microondas, aunque la textura cambia un poco.

Si al recalentarlo lo notas seco, añade una cucharada de crema o un poquito de salsa antes de meterlo al calor. Ese ajuste sencillo revive el pastel y evita que la masa del tamal se sienta dura o apelmazada. A veces lo que cambia todo es apenas un poco de humedad.

También puedes guardar porciones individuales. Eso ayuda mucho cuando quieres una comida rápida al día siguiente. Sacas una, la calientas y listo. Sigue siendo una opción muy práctica para esos días en que no quieres empezar desde cero.

💡 Cómo recalentarlo sin arruinarlo
Antes de recalentarlo, agrega un poco de crema o salsa y cúbrelo unos minutos. Así evitas que la masa se ponga dura y consigues un pastel más suave, caliente y jugosito al momento de servir.

⚠️ Errores comunes

Uno de los errores más frecuentes es poner muy poca crema, muy poca salsa o muy poco queso. Entonces el pastel sale seco y pesado. Aquí conviene pensar en capas con cariño, no solo en apilar ingredientes. La humedad es clave para que quede rico.

Otro error es meterlo demasiados minutos al horno. Recuerda que casi todo ya está cocido. En realidad solo quieres calentarlo bien y gratinar la parte de arriba. Si lo dejas de más, el queso puede endurecerse y la masa perder esa suavidad tan agradable.

También falla cuando no compactas un poco las capas. No se trata de aplastar, sino de acomodar bien para que al cortar no se desbarate todo. Ese pequeño detalle hace que la presentación cambie mucho y se vea más apetecible al servirlo.

Y por último, no subestimes el tipo de queso. Usa uno que funda bien. A veces se quiere resolver con cualquier queso que haya, pero no todos gratinan igual. Cuando eliges uno que sí se derrite bonito, todo el pastel sube de nivel 🧀.

El pastel de tamal tiene algo muy especial: sabe a antojo casero, a ingenio y a comida que apapacha. Con muy pocos movimientos puedes transformar tamales sobrantes en un platillo abundante, bonito y lleno de sabor. Y eso, en una cocina real, vale muchísimo.

Si te gustan las recetas rendidoras, fáciles y de las que hacen quedar bien sin tanto enredo, esta merece un lugar en tu recetario. Porque sí, aprovecha lo que ya tienes, pero además lo convierte en algo que se siente nuevo, calientito y delicioso.

Fabiola Valdez

Mi nombre es Fabiola y amo cocinarle a toda mi familia, es mi don mi maldición, porque siempre que hay una reunión soy la cocinera designada. Desde la cena navideña hasta el pastel de cumpleaños, cualquier cosa que me nombren, estoy lista para prepararla, salga bien o mal jajaja. Sígueme en redes para saber más de mí

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